Colonia del Sacramento

En Colonia del Sacramento, cuyo casco histórico fue declarado por la UNESCO en 1995 Patrimonio Histórico de la Humanidad, existe una mezcla de estilos arquitectónicos portugués y español, por más que poniendo fin a un siglo y medio de disputas, en 1777, el virrey del Río de la Plata, Pedro de Ceballos, arrasó con la fortaleza y convirtió las casas levantadas por los portugueses en un montón de escombros.Pasear por el barrio histórico, almorzar o cenar en los restaurantes que están sobre las calles empedradas de su Plaza Mayor; ir hasta el puerto y realizar excursiones en yate hasta Carmelo o El Tigre; conocer el complejo del Real de San Carlos y la antigua plaza de toros; o saliendo de la ciudad, visitar la estancia presidencial de San Juan de Anchorena, lugar de descanso del jefe de Estado uruguayo, con su parque en el que habita una reserva protegida de ciervos, son algunas de las tentaciones que ofrece esta ciudad de origen lusitano.

De las fortificaciones originales, cuando el portugués Manuel Lobo fundó la ciudad (1680), sólo se pueden apreciar hoy vestigios que fueron restaurados trescientos años después, y la mayor parte de las ruinas auténticas supervivientes son españolas.

La Calle de los Suspiros

En el barrio histórico, además de museos, reliquias y restos de la antigua ciudad amurallada, los visitantes podrán caminar por ‘La calle de los suspiros’, una pintoresca callejuela angosta, de suelo empedrado y cercada por coloridas y antiquísimas construcciones de barro y piedra, que los artistas plásticos con sus miles de versiones, han convertido en la más célebre de las calles uruguayas. Su nombre, tan romántico, tiene empero un origen bastardo. Se comenta que allí, en una de sus casas, funcionaba un prostíbulo, y los famosos suspiros provenían de las piezas en las que las meretrices atendían a sus clientes.