La Atlántida y un verso de Neruda

De la cadena de balnearios que tiene el departamento de Canelones y que se extiende por espacio de 70 kilómetros, desde el arroyo Carrasco – en la salida del departamento de Montevideo por la ruta interbalnearia – hasta el arroyo Solís, en el límite con el departamento de Maldonado,  la ciudad de Atlántida  es el punto de mayor atención turística. Allí, a escasos 46 kilómetros de la capital, el visitante puede encontrar una variada oferta en hoteles y restaurantes, así como de fincas particulares en alquiler por temporada. Atlántida es una pequeña ciudad, con casino, centros nocturnos de diversión y todos los servicios de las grandes ciudades, enclavada en un extenso bosque de pinos, con parques, jardines y dos playas unidas por una rambla costanera, una, Playa Brava, desde la que se pueden ver en todo su esplendor los amaneceres  y otra, Playa Mansa, en la que se sumerge diariamente el sol en rojos atardeceres. También llamada “ciudad jardín”, el balneario que tomó su nombre del mitológico continente perdido, fue el sitio elegido para sus vacaciones en el Uruguay por los poetas Federico García Lorca y Pablo Neruda. En la rambla, sobre la Playa Mansa, convertido en museo, se encuentra el chalet donde Neruda residió junto a su mujer Matilde Urrutia. El poeta chileno, que en su célebre “Canto General” se olvidó de mencionar al Uruguay, escribió este poema para Atlántida: “Olor y movimiento de pinares marinos me devolveis no solo la miel del amor y su delicia sino a la circunstancia más pura de la tierra a la seca y huraña flora del mar, del aire, del silencio”.  Próximos a Atlántida, hay tres paseos que son imperdibles, uno hacia el Norte, en el poblado conocido como Estación Atlántida, para visitar la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, construida por el ingeniero Eladio Dieste; otros hacia el Oeste, para conocer en Villa Argentina, la misteriosa “Casa del Aguila”, poblada de leyendas.