Casa Lavalleja

Se trata de una de las casas más antiguas de Montevideo, en la que vivió el general Juan Antonio Lavalleja, quien comandó la cruzada libertadora de los célebres Treinta y Tres Orientales, el 19 de abril de 1825. El edificio de estilo andaluz, convertido en museo a mediados del siglo pasado,
fue construido por el comerciante portugués Manuel Cipriano de Mello en 1783, fundador del primer teatro que tuvo la ciudad de Montevideo.

Plaza Cagancha o Libertad

En el Uruguay, el centralismo de su capital se ve reflejado en muchas cosas de su diario vivir. Las distancias hacia los distintos puntos del país, se siguen midiendo desde el centro de Montevideo, en una plaza que a comienzos del siglo XX sirvió de asiento a la primera compañía de autobuses para el transporte interdepartamental de pasajeros. Las autoridades bautizaron esta plaza Cagancha, en el año 1840, como homenaje a una batalla librada un año antes por el ejército nacional al mando del general Fructuoso Rivera primer presidente uruguayo, a orillas del arroyo del mismo nombre, en el fronterizo departamento de San José, que puso fin al sitio que tropas argentinas habían establecido sobre Montevideo. No hay una explicación razonable para esa denominación. No se levantó allí un monumento a la libertad, sino que con el bronce de los cañones usados en las guerras civiles, sobre una columna de mármol traída desde Italia, el escultor de esa nacionalidad, José Livi, usando de modelo a su esposa uruguaya, personificó a una mujer con gorro frigio y una espada romana en la mano derecha, hollando la cabeza de un monstruo, mientras que en la otra mano sostiene una bandera. La intención del jefe político de la época al proponer la erección de dicho monumento, fue que el mismo simbolizara la paz y la concordia nacional. Bajo esas consignas se inauguró en el año 1867, pero veinte años después, cuando un rayo rompió su base, en medio de la polémica que se planteó en plena reparación, se propuso y triunfó la tesis de sustituir el gladio romano y poner en su lugar una cadena rota. Desde ese momento, comenzó a ser llamada estatua de la Libertad y se siguió llamando y se le llama así hoy a pesar de que en el año 1940, durante otra refacción, la efigie romana recuperó la espada y desapareció la cadena rota.En una época no muy lejana, en el entorno de ese espacio abierto, la capital uruguaya concentró en bares y edificios, que derribó la piqueta del progreso, lo más graneado de la intelectualidad vernácula. Sobreviven empero añejos edificios como el del Ateneo de Montevideo y el Palacio Piria, sede de la Suprema Corte de Justicia, tres salas de espectáculos teatrales y cinematográficos, y una feria artesanal permanente.

Su nombre oficial es Cagancha, pero desde que un rayo, hace más de 120 años, quebró la base de mármol en que reposaba la única estatua que la adorna, se le llama popularmente Plaza Libertad.

Allí, en esa plaza de tan rica historia, se ha establecido el kilómetro cero de la ciudad de Montevideo.

Palacio Estévez

En la Plaza Independencia, frente a la estatua ecuestre del general José Gervasio Artigas, se encuentra la antigua sede de la Casa de Gobierno, el Palacio Estévez, construido en 1873, siguiendo el estilo neoclásico imperante en la época. Actualmente se usa como Sede Protocolar del Gobierno, donde se recibe a los visitantes ilustres. Desde sus balcones, el día de asunción del mando, el presidente entrante, investido con la banda presidencial, suele saludar al pueblo que se apiña en la plaza para aclamarlo.

La Puerta de la Ciudadela

Montevideo es una ciudad moderna que se ha ido agiornando a los nuevos tiempos y a las exigencias del siglo XXI, sin perder identidad. Poco queda de la vieja ciudadela fortificada que levantaron los españoles en las inmediaciones del puerto para proteger el sitio de las apetencias de invasores portugueses e ingleses y a sus habitantes de los ataques de los indígenas autóctonos (charrúas). Pero los atractivos de esta ciudad no reposan en sus ruinas.La muralla fue demolida en la primera mitad del siglo XIX, y de ella hoy, a modo de símbolo, se conserva la Puerta de la Ciudadela, ubicada en el extremo Oeste de la Plaza de la Independencia, indicando el ingreso a la denominada Ciudad Vieja , donde hasta comienzos del siglo XX, se concentró la actividad comercial, social, política y religiosa de la sociedad montevideana. Allí como testigos de esos tiempos, se encuentran, en la Plaza de la Constitución la Catedral metropolitana, el Club Uruguay y el Cabildo de Montevideo,sede del primer gobierno constitucional uruguayo.

La muralla fue demolida en la primera mitad del siglo XIX, y de ella hoy, a modo de símbolo, se conserva la Puerta de la Ciudadela, ubicada en el extremo Oeste de la Plaza de la Independencia, indicando el ingreso a la denominada Ciudad Vieja

Parque de las Esculturas

El Parque de las Esculturas del Edificio Libertad, actual sede del Gobierno, se encuentra en un predio que antiguamente ocupaba la Quinta de los Caviglia, de la que aún sobrevive un importante grupo de ombúes junto a un pequeño parque de flora indígena. Durante el mandato del presidente Julio María Sanguinetti se decidió enriquecer el parque con importantes esculturas de grandes artistas uruguayos. Es así que conviven en armonía con la naturaleza obras de Manuel Pailós, Gonzalo Fonseca, Pablo Atchugarry, Francisco Matto, Octavio Podestá, Ricardo Pascale y otros escultores de fama internacional.

Parque Batlle

Detrás del Obelisco se inicia uno de los parques más grandes y hermosos situado en las proximidades del centro de la ciudad. En su orígen constaba de 11 hectáreas, que fueron legadas a la municipalidad de Montevideo por su propietario Antonio Pereira en 1906, con el propósito de que allí se construyera un parque, inicialmente denominado Parque Central. Posteriormente, en 1919, tras la Primera Guerra Mundial, se pasó a llamar Parque de los Aliados y se le anexaron otras 60 hectá-reas, fruto de diversas expropiaciones de terrenos colindantes. Es en 1929 que adquiere su actual denominación en honor a José Batlle y Ordóñez, padre del Uruguay moderno, que había fallecido ese año. Hoy en día el Parque Batlle es también un hermoso barrio residencial que rodea al parque, en cuyo interior se encuentra el famoso Estadio Centenario y el monumento La Carreta, uno de los conjuntos escultóricos más destacados de la ciudad, obra de José Belloni.

Palacio Salvo

Fue en su momento el edificio más alto de América del Sur y el más grande del mundo construido con hormigón armado.

Tan emblemático como el cerro que le dio nombre a la ciudad, desde su construcción e inauguración en los años veinte del siglo pasado, el Palacio Salvo, ubicado en la Plaza de la Independencia –la más céntrica e importante de Montevideo es considerado un símbolo de la capital uruguaya. La magna obra fue encargada por el industrial uruguayo Ángel Salvo y de allí su nombre al arquitecto italiano Mario Palanti, quien había construido el Palacio Barolo, en la ciudad de Buenos Aires, con el propósito de montar allí un complejo comercial y hotelero. Para que esto fuera posible, se debieron demoler varios edificios que se encontraban en ese solar, entre ellos el del café La Giralda, donde la orquesta argentina de Roberto Firpo, en 1917, estrenó el tango La Cumparsita, del uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, apodado El Becho. Considerado como un verdadero himno nacional y de la música típica del Río de la Plata, La Cumparsita es el tango universalmente más conocido y del que se han grabado más versiones.

Museo Zoológico

Frente al Cementerio del Buceo, en lo que antiguamente se denominaba “la curva de la muerte” se encuentra este peculiar edificio que alberga el Museo de Zoología. Una antigua leyenda urbana dice que en las invernales noches de tormenta, el espíritu de una hermosa mujer en cuyo cuello luce un foulard de seda que cubre la herida de un degüello deambula por el lugar. El museo contiene fondos provenientes del el ex museo Oceanográfico y del Gabinete de Historia Natural. Con clara orientación didáctica, su función es informar al visitante de forma atractiva y amena de las ricas especies de la fauna autóctona con elementos provenientes de otras regiones del mundo, en especial aquellos que están en peligro de extinción.

Plaza Virgilio

Ofrece una maravillosa vista de la Rambla de Punta Gorda y está presidida por el Monumento en homenaje a los marinos, creación del
artista español Eduardo Díaz Yepes, destacado miembro del grupo de Vallecas (Madrid) y que en 1934 se instaló en Uruguay. Esta obra, realizada en bronce y conocida popularmente como La lucha, representa el intento de un marino por aferrarse a la vida, simbolizada por su embarcación.

Montevideo Colonial

Hoy en día, sólo con la ayuda de viejas fotografías es posible reconstruir las edificaciones del período colonial que se tendían sobre calles en forma de damero, en una península recostada al puerto y vigilada desde lo alto de la fortaleza del cerro. Quedan como piezas de museo, extrañando sus vecinas, algunas casonas, en las que vivieron personajes ilustres o tuvieron destinos importantes para el uso público de la sociedad.