Catedral Metropolitana de Montevideo

También llamada Iglesia Matriz, fue la cuarta y definitiva sede de la catedral montevideana. Iniciada en 1790 por el ingeniero de origen portugués José Custodio de Sa y Faria, fue terminada por el arquitecto Tómas Toribio en 1804, año de su solemne inauguración. Es, junto a la Fortaleza del Cerro, el Cabildo y el Hospital Maciel, uno de los cuatro edificios de la época colonial que se conservan en la ciudad de Montevideo. Tres grandes aberturas, con arcos de medio punto permiten el acceso al recinto. En el cruce de la nave principal y el transepto se levanta la cúpula de más de 42 metros. En el lado derecho de la nave se encuentra la Capilla del Santísimo y el Baptisterio. Como hecho a destacar, en el interior de la iglesia se expone el libro original de bautismos con la partida de nacimiento del prócer nacional José Gervasio Artigas. También yacen aquí inhumados los restos del general José Antonio Lavalleja, caudillo de los Treinta y Tres Orientales, y los del primer Presidente de la República, general Fructuoso Rivera.

Museo Blanes

Juan Manuel Blanes (1830-1901) está considerado “el pintor de la patria” por excelencia. Nació el año en que la república se constituyó como tal y al cumplirse el centenario de su nacimiento, las autoridades resolvieron crear un museo con su nombre en una antigua casona del Prado, que tres años antes había sido adquirida por la comuna municipal. La quinta del Prado en la que se aloja el museo, es digna de visitar y conocer de paso su Jardín Japonés. La villa la construyó en el año 1870, el ingeniero Juan Alberto Capurro, por encargo de Juan Bautista Raffo, caballero oficial de la real orden de San Mauricio y San Lázaro, cónsul general de S.M. el Rey de Cerdeña, a la vez que encargado de negocios ante el gobierno uruguayo. Ese mismo año (1870), Raffo presidía la comisión encargada de construir el Hospital Italiano, cuando sobre la misma recayeron acusaciones de manejos irregulares de fondos. Un médico, Vicente Feliceangeli amenazó con hacer públicas las denuncias y con ello firmó su sentencia de muerte. La noche del 22 de abril de 1871, Feliceangeli fue llamado de urgencia para asistir a un enfermo en el número 11 de la calle Olimar y allí cinco individuos lo ultimaron a puñaladas. Cuatro de los autores materiales del asesinato fueron ajusticiados en la plaza pública y el quinto logró escapar. La sociedad uruguaya le hizo el vacío a Raffo, quien resolvió vender la quinta e irse del país.Su madre, Clara, de la que Roberto fue hijo ilegítimo, escandalizó a la sociedad de la época saliendo desnuda al balcón del Hotel Oriental y arrojando desde allí libras esterlinas a los transeúntes que pasaban por la calle. Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

 

EL PINTOR DE LA PATRIA Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

Años después, en esa casa estilo paladio, con glorietas, terrazas y un amplio jardín adornado con fuentes y estatuas, vivió Roberto de las Carreras, poeta maldito, sobre el que se ha escrito más por su vida azarosa que sobre sus escritos.

Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo.

Montevideo, la muy fiel y reconquistadora

Fundada por el militar español Bruno Mauricio de Zabala entre 1724 y 1730, la ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, le debe su nombre -según los historiadores- al cerro que se encuentra en el extremo Oeste de la bahía del puerto que dio origen hace casi 300 años a la ciudad en la que se afinca hoy la capital uruguaya. Siendo gobernador de Buenos Aires, en el año 1724, Zabala desalojó de estas tierras por la fuerza a una partida de portugueses que se habían asentado indebidamente en ella, pero dos siglos antes, el 2 de febrero de 1520, el día de Nuestra Señora de la Candelaria, en el derrotero del primer viaje del navegante portugués Hernando de Magallanes alrededor del mundo, el contramaestre de la nave ‘Trinidad’, Francisco Albo, al internarse en aguas del Río de la Plata y divisar el referido cerro, consignó en el Diario de Navegación la presencia de dicho promontorio al que dió el enigmático nombre de ‘Monte Vidi’. Aquella fue la denominación dada a ‘una montaña hecha como un sombrero’ por el expedicionario portugués y de la misma se han hecho diversas interpretaciones. Otra hipótesis sostiene que la palabra ‘Montevideo’ estaría formada por el código ‘Monte VI D.E.O.’ equivalente a Monte Sexto en Dirección Este-Oeste. Quienes defienden esta hipótesis argumentan que en antiguas cartas náuticas se identificaba a nuestro Cerro con el número romano VI porque era el sexto monte que se encontraba viajando de Este a Oeste. No se han hallado pruebas contundentes que permitan corroborar esta versión. Sin embargo, nadie pone en duda que una de estas dos hipótesis explica el nombre Montevideo. El 12 de agosto de 1806, una expedición militar salida del fuerte de Montevideo, al mando del capitán de navío Santiago Liniers y Bermont, reconquistó para la corona española la ciudad de Buenos Aires, que había caído en manos de los invasores ingleses. En mérito a ello, el Rey de España concedió, en 1807, a esta población el título de la “Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo”, facultándola a añadir en su escudo de armas las banderas inglesas abatidas al pie del cerro, y en torno a éste una corona de olivo atravesada por las reales armas, palma y espada.

Museo Torres García

En la peatonal Sarandí, a pocos metros de la Puerta de la Ciudadela, en un remozado edificio de comienzos del siglo pasado que con anterioridad albergó las oficinas del Registro Civil y el Instituto Nacional del Libro, se encuentra el museo Joaquín Torres García (1874-1949), el más universalmente conocido de los pintores nacidos en esta tierra. Con 17 años de edad, Torres viajó a Barcelona, donde recibió una formación clásica. Colaboró con el gran arquitecto catalán Antoni Gaudí en los vitrales de la catedral de Mallorca. Convertido en la principal figura plástica del movimiento Noucentista catalán que propugnaba el retorno al clasicismo, recibió el encargo para decorar el salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, trabajo que quedó inconcluso al rescindírsele el contrato cuando sólo le restaba pintar uno de los cinco murales que conformaban el proyecto (1912-1917). A partir de entonces, Torres renegó abiertamente del clasicismo noucentista, hecho que quedó definitivamente plasmado con la publicación de su libro Descubrimiento de sí mismo en el que apostaba por “manifestar la vida” a través del arte y dar la espalda al pasado. A partir de ese momento, junto a su compatriota Rafael Barradas, que venía de Italia influido por el Futurismo, realizan un arte que ambos denominaron “Vibracionismo”, una síntesis que pretendía superar el Futurismo y el Cubismo.En 1920 se radica en Nueva York para retornar posteriormente a Europa e instalarse sucesivamente en Fiesole (1922), Livorno (1924), Villefranche-sur-mer (1925) y finalmente en Paris (1926) donde funda junto a Piet Mondrian la revista Cercle et Carré (1929) y crea ese mismo año el constructivismo, movimiento artístico que le daría fama universal. En 1934 regresa al Uruguay y funda la Asociación de Arte Constructivo, basada en los principios constructivos que ya venía defendiendo en Europa, en los cuales la forma y su simbolismo adquieren un papel central. Su producción plástica la alterna con la publicación de libros y el dictado de conferencias, y en 1944 inicia sus actividades el Taller Torres García, que a la muerte del maestro (1949), son continuadas por sus discípulos hasta su cierre definitivo en 1962. La obra más ambiciosa llevada adelante por el maestro y sus discípulos fueron los grandes murales del Hospital Saint Bois, que se quemaron en el incendio del Museo de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro en 1978, en los que muchos consideraron la segunda muerte del artista. Recientemente han aparecido los restos calcinados de estas obras monumentales que, una vez limpiados, serán exhibidos en el Museo Torres García. El museo consta de cinco plantas. En la planta baja, además de la tienda y la librería, hay una gran reja constructiva, réplica de una obra de Torres y una fuente también constructiva. La primera planta está enteramente dedicada a una exposición retrospectiva del maestro con fondos propios y ajenos. En esta sala se pueden admirar algunas de las obras maestras que le dieron fama universal, como Barco constructivo América(1943), una de las creaciones cumbres del constructivismo; Fresco constructivo del gran pan(1929) y Constructivo con varillas superpuestas (1930), dos de las obras más importantes de su etapa parisina y que marcaron el comienzo del constructivismo. La segunda planta alberga Los hombres célebres, una excepcional colección de retratos medidos por la regla de oro según los criterios del constructivismo, entre los que destacan Velásquez, Rabelais, Beethoven, Mozart y Dostoievski, entre otros muchos. El tercer piso está destinado a exposiciones temporales de artistas uruguayos o extranjeros. Por último, la cuarta planta está dedicada a la docencia. Allí, dirigidos por destacados artistas nacionales, se imparten cursos de pintura, cerámica, vitrales, etc.

Avenida 18 de Julio

La avenida 18 de Julio, llamada así en homenaje a la Jura de la Constitución del 18 de julio de 1830, es la principal arteria comercial de Montevideo. Si bien el establecimiento de diversos centros comerciales en los barrios donde se concentran los habitantes de mayor poder adquisitivo le ha hecho perder cierta importancia, conserva en sus tiendas, galerías, plazas, monumentos y varios de sus edificios, gran parte de su viejo esplendor. En tránsito hacia el mencionado parque, el viajero deberá bordear tres plazas –Fabini, Cagancha y Treinta y Tres Orientales– y la explanada del Municipio de Montevideo, donde se podrá apreciar una réplica en bronce del David de Miguel Ángel y el monumento al Gaucho –prototipo del hombre de campo de estas latitudes americanas– obra del escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín.

Nace en la Plaza de la Independencia, donde se encuentra la estatua ecuestre del prócer nacional José Gervasio Artigas, y muere tres kilómetros al Este, en el Obelisco a los Constituyentes de 1830, en el parque Batlle y Ordóñez.

Estación José Artigas

La majestuosa estación de trenes José Artigas, ubicada al Sur de la torre, es una joya urbanística de fines del siglo XIX, en cuyas imponentes salas de espera nadie aguarda el arribo de un tren, y desde hace ya unos cuantos años, en sus ventanillas sólo se venden boletos para la nostalgia. Construida en 1897, tras haber sido arrasada por un incendio, la antigua estación de Bella Vista, es obra del ingeniero Luis Andreoni quien aplicó en su diseño cánones neorrenacentistas. En su impresionante pórtico de columnas dóricas se instalaron una serie de esculturas de inventores vinculados al ferrocarril, a la máquina de vapor y a la electricidad. Desde otra moderna terminal, construida junto con la Torre de las Comunicaciones, hoy parten los escasos trenes de pasajeros hacia los contados destinos que sobrevivieron a la crisis que el transporte sobre rieles padece en el Uruguay desde hace más de medio siglo.

Actualmente la estación está en desuso y sólo se abren sus puertas para algunos acontecimientos puntuales como conciertos o actos benéficos.

Museo Nacional de Artes Visuales

Fundado en 1911, con el nombre de Museo de Bellas Artes, el actual Museo Nacional de Artes Visuales se encuentra en el Parque Rodó. Su acervo, de casi 6000 obras, es sin lugar a dudas la más completa colección de arte uruguayo que hay en el país. También es de destacar la labor del paisajista uruguayo de reconocido prestigio internacional Leandro Silva Delgado, creador del jardín que se encuentra al frente del edificio, el primero concebido por él en Uruguay. En dicho jardín se puede apreciar Monumento Cósmico, de Joaquín Torres García. También se pueden apreciar las obras de los siguientes artistas: JUAN MANUEL BLANES (1830-1901) De estilo naturalista y académico, se destacó por la soltura de su pincel y el dramático realismo de muchos de sus lienzos. Dicho dramatismo queda plasmado en Episodio de la fiebre amarilla una de sus obras más célebres. La paraguaya, en cambio, es una de sus destacadas obras costumbristas. JOSÉ CÚNEO (1887-1977) Las lunas de Cúneo son de las obras más interesantes de la pintura nacional. Artista de largo y variado estilo, destacó fundamentalmente el período comprendido entre 1930 y 1955, donde realizó una pintura tremendamente personal, inspirada en el campo uruguayo, en la que los desolados paisajes nocturnos con sus ranchos solitarios y sus curvadas lunas emergen entre negras nubes creando una atmósfera inquietante. Rancho del barranco, es una de sus obras maestras. PEDRO FIGARI (1861-1938) De originalísimo estilo muy difícil de clasificar, la pintura de Pedro Figari se ha considerado próxima al postimpresionismo. Sus escenas de campo, sus salones costumbristas y sobre todo sus candombes, le han dado fama internacional. Sus obras, de gran personalidad, destacan por su riqueza y armonía de color y por su libertad de composición. En Cambacuá podemos observar un baile campero y en Candombé, una de sus grandes obras maestras, el baile de los esclavos africanos en un patio de conventillo, donde destaca la armonía del color y la soltura de su pincelada. JOAQUÍN TORRES GARCÍA (1874-1949) El artista más importante de la plástica uruguaya y uno de los grandes genios universales de la pintura del siglo XX. Durante su prolífica trayectoria practicó diferentes técnicas y estilos, siendo el fundador del movimiento constructivista, la manifestación artística más importante del arte latinoamericano.Pintura Constructiva, pintado en Paris en 1929, es de sus primeras obras constructivas. En Arte Universal de 1943, el constructivismo ha alcanzado su plena madurez.

En su colección permanente, expuesta al público, cuenta con obras de Rafael Barradas, Joaquín Torres García, Pedro Figari, José Manuel Blanes, José Cúneo, además de destacados miembros de la Escuela del Sur como José Gurvich, Augusto Torres o Gonzalo Fonseca.

Palacio Taranco

Este Palacio, uno de los ejemplos más representativos de la vida del patriciado montevideano de comienzos del siglo XX, es, además de museo, sede de la Academia Nacional de Letras y de la Comisión Nacional de la UNESCO.

A pocos metros de la plaza se encuentra el Palacio Taranco, donde en 1925 se alojó el entonces Príncipe de Gales, Eduardo VIII, futuro Rey de Inglaterra que abdicaría del trono por amor a una plebeya. Convertido hoy en Museo de Artes Decorativas, el palacio fue construido por los arquitectos Girault y Chifflot por encargo de los hermanos Ortiz de Taranco. De estilo ecléctico a lo Luís XVI, su construcción recuerda la de le petit hôtel del clasicismo francés del siglo XVIII e incluso sus muebles, diseñados por los arquitectos proyectistas, fueron encargados a París. En 1979, el palacio fue testigo de la firma del Acta de Montevideo que puso fin por mediación del Papa al conflicto entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle.

El Palacio Legislativo

El Palacio Legislativo, ubicado a pocas cuadras del centro de Montevideo, es motivo de orgullo nacional. Allí, desde el 25 de agosto de 1925 –fecha en la que fue inaugurado, en el marco de los festejos del centenario del día en que se declaró la independencia nacional sesionan las cámaras de senadores y diputados, en las que está dividido el parlamento uruguayo, sobre el cual reposa la soberanía popular. La construcción del también llamado palacio de las leyes, un edificio neoclásico griego, cuyas fachadas, paredes interiores, bóvedas y columnas están recubiertas de mármol procedente del país, insumió casi tres décadas. Consta de tres grandes naves y varias salas anexas, un piso superior, donde funcionan la biblioteca y algunos despachos, y un enorme subsuelo en el que hay oficinas, depósitos y talleres de imprenta y encuadernación. En la nave central está el Salón de los pasos perdidos, con dos bóvedas de cañón corrido y majestuoso lucernario, que separa los dos hemiciclos en los que sesionan las cámaras de senadores y diputados. Las paredes de ambas salas están totalmente forradas de nogal y caoba, y de esas maderas tan nobles, también son las bancas que ocupan los parlamentarios. A los fondos del Palacio Legislativo, en una prolongación del espacio abierto en el que está instalada la sede parlamentaria, se encuentra la plaza con el monumento que recuerda a los mártires de Chicago, donde la central de trabajadores acostumbra celebrar las concentraciones del día 1 de Mayo.

En un país donde a la cárcel en que están recluidos los delincuentes considerados más peligrosos se le llama Libertad, porque fue levantada en las cercanías de una localidad que lleva ese nombre, no puede sorprender mayormente que se denomine la casa del pueblo al palacio más lujoso que se ha construido en este territorio en todas sus épocas.

Los días en que no hay actividad política se pueden concertar visitas guiadas.