Estación José Artigas

La majestuosa estación de trenes José Artigas, ubicada al Sur de la torre, es una joya urbanística de fines del siglo XIX, en cuyas imponentes salas de espera nadie aguarda el arribo de un tren, y desde hace ya unos cuantos años, en sus ventanillas sólo se venden boletos para la nostalgia. Construida en 1897, tras haber sido arrasada por un incendio, la antigua estación de Bella Vista, es obra del ingeniero Luis Andreoni quien aplicó en su diseño cánones neorrenacentistas. En su impresionante pórtico de columnas dóricas se instalaron una serie de esculturas de inventores vinculados al ferrocarril, a la máquina de vapor y a la electricidad. Desde otra moderna terminal, construida junto con la Torre de las Comunicaciones, hoy parten los escasos trenes de pasajeros hacia los contados destinos que sobrevivieron a la crisis que el transporte sobre rieles padece en el Uruguay desde hace más de medio siglo.

Actualmente la estación está en desuso y sólo se abren sus puertas para algunos acontecimientos puntuales como conciertos o actos benéficos.

Feria Artesanal de Punta del Este

Se instala todas las noches en la Plaza Artigas. Allí se sorprenderá del buen gusto y el ingenio de los artesanos uruguayos, en la fabricación de los más variados objetos. También, a un costo muy razonable, tendrá la posibilidad de posar unos diez minutos y obtener una caricatura suya, a lápiz o carbonilla. En la misma plaza los fines de semana se realizan espectáculos, con participación de músicos, mimos, malabaristas y títeres. Hay además una exposición permanente de artistas plásticos.

Museo Nacional de Artes Visuales

Fundado en 1911, con el nombre de Museo de Bellas Artes, el actual Museo Nacional de Artes Visuales se encuentra en el Parque Rodó. Su acervo, de casi 6000 obras, es sin lugar a dudas la más completa colección de arte uruguayo que hay en el país. También es de destacar la labor del paisajista uruguayo de reconocido prestigio internacional Leandro Silva Delgado, creador del jardín que se encuentra al frente del edificio, el primero concebido por él en Uruguay. En dicho jardín se puede apreciar Monumento Cósmico, de Joaquín Torres García. También se pueden apreciar las obras de los siguientes artistas: JUAN MANUEL BLANES (1830-1901) De estilo naturalista y académico, se destacó por la soltura de su pincel y el dramático realismo de muchos de sus lienzos. Dicho dramatismo queda plasmado en Episodio de la fiebre amarilla una de sus obras más célebres. La paraguaya, en cambio, es una de sus destacadas obras costumbristas. JOSÉ CÚNEO (1887-1977) Las lunas de Cúneo son de las obras más interesantes de la pintura nacional. Artista de largo y variado estilo, destacó fundamentalmente el período comprendido entre 1930 y 1955, donde realizó una pintura tremendamente personal, inspirada en el campo uruguayo, en la que los desolados paisajes nocturnos con sus ranchos solitarios y sus curvadas lunas emergen entre negras nubes creando una atmósfera inquietante. Rancho del barranco, es una de sus obras maestras. PEDRO FIGARI (1861-1938) De originalísimo estilo muy difícil de clasificar, la pintura de Pedro Figari se ha considerado próxima al postimpresionismo. Sus escenas de campo, sus salones costumbristas y sobre todo sus candombes, le han dado fama internacional. Sus obras, de gran personalidad, destacan por su riqueza y armonía de color y por su libertad de composición. En Cambacuá podemos observar un baile campero y en Candombé, una de sus grandes obras maestras, el baile de los esclavos africanos en un patio de conventillo, donde destaca la armonía del color y la soltura de su pincelada. JOAQUÍN TORRES GARCÍA (1874-1949) El artista más importante de la plástica uruguaya y uno de los grandes genios universales de la pintura del siglo XX. Durante su prolífica trayectoria practicó diferentes técnicas y estilos, siendo el fundador del movimiento constructivista, la manifestación artística más importante del arte latinoamericano.Pintura Constructiva, pintado en Paris en 1929, es de sus primeras obras constructivas. En Arte Universal de 1943, el constructivismo ha alcanzado su plena madurez.

En su colección permanente, expuesta al público, cuenta con obras de Rafael Barradas, Joaquín Torres García, Pedro Figari, José Manuel Blanes, José Cúneo, además de destacados miembros de la Escuela del Sur como José Gurvich, Augusto Torres o Gonzalo Fonseca.

Palacio Taranco

Este Palacio, uno de los ejemplos más representativos de la vida del patriciado montevideano de comienzos del siglo XX, es, además de museo, sede de la Academia Nacional de Letras y de la Comisión Nacional de la UNESCO.

A pocos metros de la plaza se encuentra el Palacio Taranco, donde en 1925 se alojó el entonces Príncipe de Gales, Eduardo VIII, futuro Rey de Inglaterra que abdicaría del trono por amor a una plebeya. Convertido hoy en Museo de Artes Decorativas, el palacio fue construido por los arquitectos Girault y Chifflot por encargo de los hermanos Ortiz de Taranco. De estilo ecléctico a lo Luís XVI, su construcción recuerda la de le petit hôtel del clasicismo francés del siglo XVIII e incluso sus muebles, diseñados por los arquitectos proyectistas, fueron encargados a París. En 1979, el palacio fue testigo de la firma del Acta de Montevideo que puso fin por mediación del Papa al conflicto entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle.

El Palacio Legislativo

El Palacio Legislativo, ubicado a pocas cuadras del centro de Montevideo, es motivo de orgullo nacional. Allí, desde el 25 de agosto de 1925 –fecha en la que fue inaugurado, en el marco de los festejos del centenario del día en que se declaró la independencia nacional sesionan las cámaras de senadores y diputados, en las que está dividido el parlamento uruguayo, sobre el cual reposa la soberanía popular. La construcción del también llamado palacio de las leyes, un edificio neoclásico griego, cuyas fachadas, paredes interiores, bóvedas y columnas están recubiertas de mármol procedente del país, insumió casi tres décadas. Consta de tres grandes naves y varias salas anexas, un piso superior, donde funcionan la biblioteca y algunos despachos, y un enorme subsuelo en el que hay oficinas, depósitos y talleres de imprenta y encuadernación. En la nave central está el Salón de los pasos perdidos, con dos bóvedas de cañón corrido y majestuoso lucernario, que separa los dos hemiciclos en los que sesionan las cámaras de senadores y diputados. Las paredes de ambas salas están totalmente forradas de nogal y caoba, y de esas maderas tan nobles, también son las bancas que ocupan los parlamentarios. A los fondos del Palacio Legislativo, en una prolongación del espacio abierto en el que está instalada la sede parlamentaria, se encuentra la plaza con el monumento que recuerda a los mártires de Chicago, donde la central de trabajadores acostumbra celebrar las concentraciones del día 1 de Mayo.

En un país donde a la cárcel en que están recluidos los delincuentes considerados más peligrosos se le llama Libertad, porque fue levantada en las cercanías de una localidad que lleva ese nombre, no puede sorprender mayormente que se denomine la casa del pueblo al palacio más lujoso que se ha construido en este territorio en todas sus épocas.

Los días en que no hay actividad política se pueden concertar visitas guiadas.

Plaza Zabala

Es una de las más hermosas y románticas de Montevideo. Allí estuvo hasta 1878 la Casa de Gobierno, de-nominada El Fuerte, hasta que el general Latorre, por entonces presidente-dictador, decidió eliminarla y encargar al francés André su ajardinamiento. De su equipamiento original de estilo neogótico sólo se conserva el bebedero. El monumento central, inaugurado en 1924, representa al general Bruno Mauricio de Zabala (1682-1736), fundador de la ciudad de Montevideo y es obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera.

Vinos uruguayos

Los vinos uruguayos hoy compiten de igual a igual con sus similares de Argentina y Chile, considerados entre los mejores del mundo. Bodegas y enólogos locales han merecido, en los últimos años, el reconocimiento mundial por su permanente búsqueda de niveles de excelencia en los distintos procesos de elaboración de sus productos. El clima y los terrenos fértiles para el desarrollo de los viñedos, han facilitado esta evolución, así como la instrumentación de una política nacional de progresiva eliminación del azúcar, con la que en el pasado se aceleraban los procesos de fermentación y se aumentaba la graduación alcohólica. Los vinos uruguayos más premiados internacionalmente han sido los elaborados con la cepa Tannat –emblema del país– pero los hay también de muy buena calidad en otras variedades de tintos, rosados y blancos, tales como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Pinot Noir, Riesling, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Existen a lo largo y ancho del territorio uruguayo 280 bodegas que producen vinos de calidad tanto para el consumo local como para exportar al exterior, algunas de las cuales tienen más de 135 años de antigüedad.
Uruguay debe la calidad y excelencia de sus vinos finos a la bondad de sus suelos y a la privilegiada ubicación geográfica en que se encuentra –entre los paralelos 30 y 35 del hemisferio Sur– la misma que ostentan las mejores áreas cultivables del mundo. La cepa francesa Tannat, que encontró en el suelo uruguayo una ideal adaptación y hoy constituye un símbolo nacional, fue introducida al país a fines del siglo XIX por Pascual Harriague. Uruguay tiene una cultura vitivinícola que arranca en la época colonial, cuando los parrales proporcionaban sombra acogedora en los patios abiertos de las casas durante los veranos y la elaboración de vino casero era un aporte más a la mesa familiar. Algo más reciente, aunque también añejo, es el desarrollo de sus vides y bodegas. El país cuenta hoy con casi 9.000 hectáreas de viñedos de óptima calidad enológica, que le permiten producir una media anual de 95 millones de litros de vino. Un diez por ciento de esa producción se exporta.
Este es un país donde todo el proceso de plantación y cuidado de los viñedos, así como de elaboración del vino, corre por cuenta de establecimientos formados por pequeños y media-nos productores, en su inmensa mayoría, familias que han permanecido por varias generaciones dedicadas a esa actividad. Hoy existe una manera de conocer esa realidad, ya que Uruguay se ha incorporado en la selecta nómina de países que a través de la promoción del turismo enológico abre a los visitantes la posibilidad de visitar sus bodegas y catar las bondades de sus vinos. Así como Argentina, Australia, Francia, España y Estados Unidos llevan bastante tiempo en este camino de recorrer y cotizar las rutas del vino de sus tierras, también Uruguay, en su esfuerzo por imponer uno de sus productos más reconocidos y premiados a nivel mundial, decidió incursionar por el enoturismo. Entre las ofertas más interesantes de enoturismo, la agencia “Cisplatina ” ofrece la posibilidad de realizar los “Senderos del Tannat”, un tour hacia las seis bodegas más destacadas, para conocer y degustar sus vinos. Salen los martes, jueves y sábados e incluye el traslado y degustación de vinos finos en las bodegas, acompañados de tablas de quesos y fiambres.

La Barra de Maldonado

En los últimos años La Barra no sólo ha destacado por la movida nocturna y la animación de sus bares de copas y restaurantes. También lo ha hecho por la calidad de su arte y su artesanía. La fotografía, tan de moda en los últimos años a través de las grandes exposiciones en galerías e importantes museos, también está presente en talleres de arte en fotografía atendidos directamente por el artista y donde se pueden adquirir fotografías en ediciones limitadas, tan valiosas hoy en día como cualquier obra de arte. Las galerías, las tiendas de artesanía y objetos para la casa, completan un variado abanico de propuestas que hacen de La Barra el lugar idóneo para elegir un cuadro, una fotografía, una cerámica o un objeto para decorar el hogar. Todos los locales están a lo largo de la ruta 10, en el Paseo de la Barra, a no más de 100 metros uno del otro. El circuito se fue conformando espontáneamente hace unos diez años, pero ahora funciona como un paseo integrado, divertido y fuera de lo convencional. Otro ejemplo del éxito de este circuito son las Gallery Nights. Se celebran todos los viernes de enero y se extiende hasta pasadas las 2 de la madrugada. Esas noches, la gente puede caminar libremente por los ateliers, las galerías y las casas de decoración para disfrutar de actividades libres y gratuitas, degustar vino o champagne dispuesto para la ocasión por diferentes bodegas rioplatenses y tomar contacto con la creatividad de los artistas.

Casa Pueblo

Desde el mismo mirador que se encuentra al final de la ruta panorámica, dirigiendo la vista hacia el Este, el Sur y el Oeste, se puede tener una noción bastante completa sobre lo generosa que ha sido la madre naturaleza con esta parte de la costa del territorio uruguayo.

Así como Antonio Lussich contribuyó a reverdecer y aportar sombras a un agreste paisaje marítimo, que hoy deslumbra y paraliza con su belleza, la mano de otro artista, llamado Carlos Paez Vilaró, le colgó un manto blanco desparejo, en una de sus pendientes hacia el mar, para que esa punta rocosa se hiciera célebre y difícil de esquivar por el viajero. Ascendiendo por la carretera hasta la pendiente conocida como ‘lomo de la ballena’, en la cumbre, desde donde la bahía abierta sobre el mar se muestra en todo su apogeo, a mano derecha se bifurca la llamada ‘ruta panorámica’. Por ella se llega a ‘Casa Pueblo’, la obra del poeta y artista plástico, Carlos Paez Vilaró, transformada en museo taller, pero cuyo principal encanto consiste en poder apreciar a la distancia, desde el exterior, sus caprichosas y originales formas. ‘Casa Pueblo‘ con sus paredes blancas como la nieve, redondeadas en sus ángulos, recostada a las rocas e internándose en el mar, recuerda un glaciar carcomido y pulido por el viento.

Festivales de Jazz en Uruguay

Los amantes del jazz tienen la oportunidad de disfrutar en Punta del Este, durante la primera quincena del mes de enero, de las mejores bandas y solistas de este género musical que actúan en distintas partes del mundo. Desde el verano de 1966, en el principal balneario de la costa atlántica sudamericana se viene organizando un Festival Internacional de Jazz, que originalmente tuvo como escenario el tambo “El Sosiego”, un acogedor establecimiento campestre próximo a la zona de Punta Ballena. Allí se celebraron estos encuentros de los músicos del jazz en doce ocasiones, y en el año 2008 el festival se trasladó a La Azotea de Haedo, sin que dicho cambio afectara el excelente nivel de los participantes y el entusiasta respaldo del público. En el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este, han participado hasta el presente más de cuatrocientos intérpretes procedentes de veinticuatro países del mundo. La representación más numerosa
ha sido la de Estados Unidos –cuna del jazz– seguida por las de Brasil y Argentina, en ese orden, y entre las europeas se han destacado las de España, Suecia, Italia e Israel. Otro reducto donde reina la música en las noches de verano es “Medio y Medio”, en la playa de Solanas.
Por su pequeño y acogedor auditorio han pasado músicos de la talla de Daniel Viglietti, Charly García, el Trío Fattorusso, Jaime Roos, Javier Malosetti y Mariano Otero entre otros.