Rocha

A una hora de viaje desde Punta del Este, por la ruta 9, se llega a la capital de Rocha, un departamento de 10.551 kilómetros cuadrados de superficie, que se encuentra al este del territorio uruguayo, limitando con el estado de Río Grande do Sul (Brasil) y que tiene 180 kilómetros de costa sobre el Océano Atlántico, las mayores reservas de agua dulce del país, y áreas protegidas donde se concentran algunas especies vegetales y animales como en ningún otro lugar del planeta. Los palmares de Rocha constituyen, por otra parte, la mayor agrupación de la especie ‘palma butiá capitata’ del planeta. Sobre la formación del mismo, hay dos versiones, una que fueron los indígenas que al comer los frutos del árbol y arrojar sus carozos, realizaron na-turalmente esa siembra, y otra que le atribuye la misma a los pájaros. Estos árboles se encuentran en un área de 20 kilómetros rodeando la Laguna de Castillos y algunos de los ejemplares tienen más de 500 años. Un cartel a la entrada del bosque advierte al visitante: ‘No tome más que fotos, no deje más que huellas’. Próximos a la capital departamental se encuentran los balnearios La Paloma y La Pedrera, que son los que reciben durante el verano la mayor afluencia de turistas, pero en esa misma costa atlántica, existen otras playas vírgenes, dunas móviles y médanos de hasta 30 metros de altura, que hacen que la misma sea la elegida por quienes buscan una mayor comunión con la naturaleza.

El 70% de las especies de aves del país anidan en las tierras, lagunas y bañados del departamento de Rocha, que tiene la población del cisne de cuello negro más importante del mundo.

También, en esta parte del territorio uruguayo, existe el grupo de ombúes más grande de la Tierra (Km. 267 Ruta 10).

San Miguel y Santa Teresa

A 110 kilómetros del balneario La Paloma, próximo a la frontera seca con Brasil, se encuentra otro de los sitios más visitados del Uruguay tanto por el turismo vernáculo como por el internacional. Nos referimos al Parque Nacional de Santa Teresa, otra de las reservas forestales más importantes del país, que suma a sus encantos naturales de bosques que bajan hasta playas agrestes, en los que hay espacios reservados para acampar, la posibilidad de visitar en sus cercanías, en muy buen estado de conservación, dos de los fuertes que españoles y portugueses se disputaron durante el siglo XVIII. Se trata de la fortaleza de Santa Teresa, que está en un alto del terreno y se puede apreciar a la distancia desde la ruta 9, a la altura de los kilómetros 303 y 306, y el fuerte de San Miguel, ubicado a 6 kilómetros de la población del Chuy, donde está el
paso fronterizo con el Brasil. Ambos lugares históricos están cercados por parques naturales y lagunas, donde abundan las aves y las plantas exóticas, se pueden visitar como museos.

MUSEO DEL FUERTE DE SAN MIGUEL En él se exhibe una diligencia de 1816, una carreta de 1880 e infinidad de utensilios indígenas. Los salones finamente decorados, exponen modelos de tamaño natural con uniformes militares de la época.