Plaza Cagancha o Libertad

En el Uruguay, el centralismo de su capital se ve reflejado en muchas cosas de su diario vivir. Las distancias hacia los distintos puntos del país, se siguen midiendo desde el centro de Montevideo, en una plaza que a comienzos del siglo XX sirvió de asiento a la primera compañía de autobuses para el transporte interdepartamental de pasajeros. Las autoridades bautizaron esta plaza Cagancha, en el año 1840, como homenaje a una batalla librada un año antes por el ejército nacional al mando del general Fructuoso Rivera primer presidente uruguayo, a orillas del arroyo del mismo nombre, en el fronterizo departamento de San José, que puso fin al sitio que tropas argentinas habían establecido sobre Montevideo. No hay una explicación razonable para esa denominación. No se levantó allí un monumento a la libertad, sino que con el bronce de los cañones usados en las guerras civiles, sobre una columna de mármol traída desde Italia, el escultor de esa nacionalidad, José Livi, usando de modelo a su esposa uruguaya, personificó a una mujer con gorro frigio y una espada romana en la mano derecha, hollando la cabeza de un monstruo, mientras que en la otra mano sostiene una bandera. La intención del jefe político de la época al proponer la erección de dicho monumento, fue que el mismo simbolizara la paz y la concordia nacional. Bajo esas consignas se inauguró en el año 1867, pero veinte años después, cuando un rayo rompió su base, en medio de la polémica que se planteó en plena reparación, se propuso y triunfó la tesis de sustituir el gladio romano y poner en su lugar una cadena rota. Desde ese momento, comenzó a ser llamada estatua de la Libertad y se siguió llamando y se le llama así hoy a pesar de que en el año 1940, durante otra refacción, la efigie romana recuperó la espada y desapareció la cadena rota.En una época no muy lejana, en el entorno de ese espacio abierto, la capital uruguaya concentró en bares y edificios, que derribó la piqueta del progreso, lo más graneado de la intelectualidad vernácula. Sobreviven empero añejos edificios como el del Ateneo de Montevideo y el Palacio Piria, sede de la Suprema Corte de Justicia, tres salas de espectáculos teatrales y cinematográficos, y una feria artesanal permanente.

Su nombre oficial es Cagancha, pero desde que un rayo, hace más de 120 años, quebró la base de mármol en que reposaba la única estatua que la adorna, se le llama popularmente Plaza Libertad.

Allí, en esa plaza de tan rica historia, se ha establecido el kilómetro cero de la ciudad de Montevideo.

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