Casa Pueblo

Desde el mismo mirador que se encuentra al final de la ruta panorámica, dirigiendo la vista hacia el Este, el Sur y el Oeste, se puede tener una noción bastante completa sobre lo generosa que ha sido la madre naturaleza con esta parte de la costa del territorio uruguayo.

Así como Antonio Lussich contribuyó a reverdecer y aportar sombras a un agreste paisaje marítimo, que hoy deslumbra y paraliza con su belleza, la mano de otro artista, llamado Carlos Paez Vilaró, le colgó un manto blanco desparejo, en una de sus pendientes hacia el mar, para que esa punta rocosa se hiciera célebre y difícil de esquivar por el viajero. Ascendiendo por la carretera hasta la pendiente conocida como ‘lomo de la ballena’, en la cumbre, desde donde la bahía abierta sobre el mar se muestra en todo su apogeo, a mano derecha se bifurca la llamada ‘ruta panorámica’. Por ella se llega a ‘Casa Pueblo’, la obra del poeta y artista plástico, Carlos Paez Vilaró, transformada en museo taller, pero cuyo principal encanto consiste en poder apreciar a la distancia, desde el exterior, sus caprichosas y originales formas. ‘Casa Pueblo‘ con sus paredes blancas como la nieve, redondeadas en sus ángulos, recostada a las rocas e internándose en el mar, recuerda un glaciar carcomido y pulido por el viento.