Carnaval uruguayo, el más largo del mundo

A la hora de criticar las cosas que acontecen en el país en el terreno social y político, la sabiduría popular ha acuñado la frase de que ‘aquí todo el año es carnaval’. Si bien el dicho es exagerado, lo cierto es que en esta tierra tiene lugar la festividad de carnaval más larga del mundo. No se limita a los tres días que marca el almanaque, ni a la semana que, por comodidad, algunas empresas dan de licencia a sus empleados. Con el beneplácito de las autoridades municipales y nacionales, el reinado del dios Momo, en Montevideo y algunas ciudades del interior del país, se extiende generalmente por espacio de cuarenta y cinco días. El carnaval uruguayo no tiene la majestuosidad y el colorido del espectáculo que se escenifica en el sambódromo de Río de Janeiro, es otra cosa. Más modesta y menos pretenciosa. Se ha profesionalizado y ha perdido, como su hermano mayor, la frescura y la autenticidad que tenía unas cuantas décadas atrás. Mantiene, empero, en los desfiles de llamadas, por las angostas calles de los barrios Sur y Palermo, mucho de su pasado esplendor. Un carnaval que suma a sus raíces africanas -que se expresan a través de comparsas de negros y lubolos (blancos pintados de negros), que bailan y marchan al ritmo del candombe, ejecutado por cientos de tamborileros- los aportes culturales que en materia de celebración del carnaval, hicieron los colonizadores españoles. En tal sentido, se conforman grupos de murguistas, humoristas y parodistas, que compiten noche a noche, en distintos escenarios, y en especial en el Teatro de Verano ‘Ramón Collazo’ del Parque Rodó por alcanzar el premio mayor en su categoría. Esta competencia, que para poder presenciarla hay que sacar las entradas con varios días de anticipación, se extiende por todo el mes de febrero, mientras que las finales y el fallo de los jurados se registran a comienzos de marzo.

La Semana Criolla

En la ciudad de Montevideo, durante la semana en que la grey cristiana recuerda los últimos días de Jesús de Nazaret sobre la tierra, en el predio de la rural del Prado, desde el año 1925 se viene celebrando la llamada Semana Criolla. Son jornadas en las cuales los mejores exponentes de las más ricas tradiciones del campo uruguayo se instalan en la capital, para con sus costumbres y destrezas entusiasmar a miles de spectadores. Se trata de una fiesta única en su género, en la que se reivindica la figura del gaucho, y que tiene como eje central de la misma un
concurso de jineteadas, donde participantes procedentes de distintas localidades del interior uruguayo, Argentina y poblaciones vecinas del Brasil, confrontan su habilidad, respetando determinadas reglas, para mantenerse por más de 12 segundos sobre el lomo de potros salvajes. Este espectáculo, para el que se establecieron cuatro diferentes categorías –“pelo”, “basto”, “internacional en pelo” y “basto argentino”– y en el que también se premia a la mejor de las dieciséis tropillas de dieciocho caballos que participan, fue declarado “deporte nacional uruguayo”.
Complementan esta fiesta otras expresiones del folclore local y la venta de comidas típicas.

Festivales de Jazz en Uruguay

Los amantes del jazz tienen la oportunidad de disfrutar en Punta del Este, durante la primera quincena del mes de enero, de las mejores bandas y solistas de este género musical que actúan en distintas partes del mundo. Desde el verano de 1966, en el principal balneario de la costa atlántica sudamericana se viene organizando un Festival Internacional de Jazz, que originalmente tuvo como escenario el tambo “El Sosiego”, un acogedor establecimiento campestre próximo a la zona de Punta Ballena. Allí se celebraron estos encuentros de los músicos del jazz en doce ocasiones, y en el año 2008 el festival se trasladó a La Azotea de Haedo, sin que dicho cambio afectara el excelente nivel de los participantes y el entusiasta respaldo del público. En el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este, han participado hasta el presente más de cuatrocientos intérpretes procedentes de veinticuatro países del mundo. La representación más numerosa
ha sido la de Estados Unidos –cuna del jazz– seguida por las de Brasil y Argentina, en ese orden, y entre las europeas se han destacado las de España, Suecia, Italia e Israel. Otro reducto donde reina la música en las noches de verano es “Medio y Medio”, en la playa de Solanas.
Por su pequeño y acogedor auditorio han pasado músicos de la talla de Daniel Viglietti, Charly García, el Trío Fattorusso, Jaime Roos, Javier Malosetti y Mariano Otero entre otros.