Estancias Turísticas

Muy próximos a los centros poblados, en el Uruguay hay más de un centenar de establecimientos donde se puede disfrutar del turismo rural y en los que sus propietarios, en una atención personalizada, compiten por brindar a sus clientes confort, buen gusto y cordialidad. Se han acondicionado para esos fines los cascos de algunas de las antiguas “estancias”, en las que fue dividido el territorio uruguayo en el siglo XVIII, que permiten al visitante participar en las tareas del campo y acercarse al “gaucho”, antiguo dueño y señor de esas tierras. Hay opciones para todos los gustos. Los más activos pueden andar a caballo, pescar, bañarse en arroyos o ríos en verano y, en determinadas épocas del año, cazar las especies permitidas. También están los que prefieren ver la yerra, la esquila, el nacimiento de corderos, el ordeñe y las actividades propias del campo. Hay estancias, como “Las Cañadas”, que además de todo esto ofrecen clases de equitación y cabalgatas a sitios arqueológicos, además de caminatas por las zonas de las piedras preciosas del Uruguay y paseos en bote por el Río Negro. Además de las estancias propiamente dichas, también existen posadas, granjas, hoteles de campo y hasta fortines, en los que se puede pasar el día o quedarse para hacer noche.