Museo Blanes

Juan Manuel Blanes (1830-1901) está considerado “el pintor de la patria” por excelencia. Nació el año en que la república se constituyó como tal y al cumplirse el centenario de su nacimiento, las autoridades resolvieron crear un museo con su nombre en una antigua casona del Prado, que tres años antes había sido adquirida por la comuna municipal. La quinta del Prado en la que se aloja el museo, es digna de visitar y conocer de paso su Jardín Japonés. La villa la construyó en el año 1870, el ingeniero Juan Alberto Capurro, por encargo de Juan Bautista Raffo, caballero oficial de la real orden de San Mauricio y San Lázaro, cónsul general de S.M. el Rey de Cerdeña, a la vez que encargado de negocios ante el gobierno uruguayo. Ese mismo año (1870), Raffo presidía la comisión encargada de construir el Hospital Italiano, cuando sobre la misma recayeron acusaciones de manejos irregulares de fondos. Un médico, Vicente Feliceangeli amenazó con hacer públicas las denuncias y con ello firmó su sentencia de muerte. La noche del 22 de abril de 1871, Feliceangeli fue llamado de urgencia para asistir a un enfermo en el número 11 de la calle Olimar y allí cinco individuos lo ultimaron a puñaladas. Cuatro de los autores materiales del asesinato fueron ajusticiados en la plaza pública y el quinto logró escapar. La sociedad uruguaya le hizo el vacío a Raffo, quien resolvió vender la quinta e irse del país.Su madre, Clara, de la que Roberto fue hijo ilegítimo, escandalizó a la sociedad de la época saliendo desnuda al balcón del Hotel Oriental y arrojando desde allí libras esterlinas a los transeúntes que pasaban por la calle. Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

 

EL PINTOR DE LA PATRIA Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

Años después, en esa casa estilo paladio, con glorietas, terrazas y un amplio jardín adornado con fuentes y estatuas, vivió Roberto de las Carreras, poeta maldito, sobre el que se ha escrito más por su vida azarosa que sobre sus escritos.

Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo.