Teatro Solis

A pocos metros de de la Puerta de la Ciudadela, donde muere el centro comercial y comienza la Ciudad Vieja, se encuentra el Teatro Solís, la sala de espectáculos teatrales y operísticos más importante del país, que fue reabierta al público en 2005, luego de haber sido restaurada, proceso que llevó varios años. Construido en diversas etapas, primero su sala central y luego sus alas, el teatro funciona como tal desde la segunda mitad del siglo XIX y han pasado por su escenario las más importantes compañías teatrales, orquestas sinfónicas y solistas del mundo en gira por América del Sur. El público uruguayo está considerado como uno de los más exigentes del mundo, a tal grado, que el gran tenor italiano Enrico Caruso fue silbado en una de sus varias actuaciones en Montevideo (1916),
la noche en que un gallo, en medio de un agudo, le jugó una mala pasada a sus cuerdas vocales.

Colonia del Sacramento

En Colonia del Sacramento, cuyo casco histórico fue declarado por la UNESCO en 1995 Patrimonio Histórico de la Humanidad, existe una mezcla de estilos arquitectónicos portugués y español, por más que poniendo fin a un siglo y medio de disputas, en 1777, el virrey del Río de la Plata, Pedro de Ceballos, arrasó con la fortaleza y convirtió las casas levantadas por los portugueses en un montón de escombros.Pasear por el barrio histórico, almorzar o cenar en los restaurantes que están sobre las calles empedradas de su Plaza Mayor; ir hasta el puerto y realizar excursiones en yate hasta Carmelo o El Tigre; conocer el complejo del Real de San Carlos y la antigua plaza de toros; o saliendo de la ciudad, visitar la estancia presidencial de San Juan de Anchorena, lugar de descanso del jefe de Estado uruguayo, con su parque en el que habita una reserva protegida de ciervos, son algunas de las tentaciones que ofrece esta ciudad de origen lusitano.

De las fortificaciones originales, cuando el portugués Manuel Lobo fundó la ciudad (1680), sólo se pueden apreciar hoy vestigios que fueron restaurados trescientos años después, y la mayor parte de las ruinas auténticas supervivientes son españolas.

La Calle de los Suspiros

En el barrio histórico, además de museos, reliquias y restos de la antigua ciudad amurallada, los visitantes podrán caminar por ‘La calle de los suspiros’, una pintoresca callejuela angosta, de suelo empedrado y cercada por coloridas y antiquísimas construcciones de barro y piedra, que los artistas plásticos con sus miles de versiones, han convertido en la más célebre de las calles uruguayas. Su nombre, tan romántico, tiene empero un origen bastardo. Se comenta que allí, en una de sus casas, funcionaba un prostíbulo, y los famosos suspiros provenían de las piezas en las que las meretrices atendían a sus clientes.

La Puerta de la Ciudadela

Montevideo es una ciudad moderna que se ha ido agiornando a los nuevos tiempos y a las exigencias del siglo XXI, sin perder identidad. Poco queda de la vieja ciudadela fortificada que levantaron los españoles en las inmediaciones del puerto para proteger el sitio de las apetencias de invasores portugueses e ingleses y a sus habitantes de los ataques de los indígenas autóctonos (charrúas). Pero los atractivos de esta ciudad no reposan en sus ruinas.La muralla fue demolida en la primera mitad del siglo XIX, y de ella hoy, a modo de símbolo, se conserva la Puerta de la Ciudadela, ubicada en el extremo Oeste de la Plaza de la Independencia, indicando el ingreso a la denominada Ciudad Vieja , donde hasta comienzos del siglo XX, se concentró la actividad comercial, social, política y religiosa de la sociedad montevideana. Allí como testigos de esos tiempos, se encuentran, en la Plaza de la Constitución la Catedral metropolitana, el Club Uruguay y el Cabildo de Montevideo,sede del primer gobierno constitucional uruguayo.

La muralla fue demolida en la primera mitad del siglo XIX, y de ella hoy, a modo de símbolo, se conserva la Puerta de la Ciudadela, ubicada en el extremo Oeste de la Plaza de la Independencia, indicando el ingreso a la denominada Ciudad Vieja

San Miguel y Santa Teresa

A 110 kilómetros del balneario La Paloma, próximo a la frontera seca con Brasil, se encuentra otro de los sitios más visitados del Uruguay tanto por el turismo vernáculo como por el internacional. Nos referimos al Parque Nacional de Santa Teresa, otra de las reservas forestales más importantes del país, que suma a sus encantos naturales de bosques que bajan hasta playas agrestes, en los que hay espacios reservados para acampar, la posibilidad de visitar en sus cercanías, en muy buen estado de conservación, dos de los fuertes que españoles y portugueses se disputaron durante el siglo XVIII. Se trata de la fortaleza de Santa Teresa, que está en un alto del terreno y se puede apreciar a la distancia desde la ruta 9, a la altura de los kilómetros 303 y 306, y el fuerte de San Miguel, ubicado a 6 kilómetros de la población del Chuy, donde está el
paso fronterizo con el Brasil. Ambos lugares históricos están cercados por parques naturales y lagunas, donde abundan las aves y las plantas exóticas, se pueden visitar como museos.

MUSEO DEL FUERTE DE SAN MIGUEL En él se exhibe una diligencia de 1816, una carreta de 1880 e infinidad de utensilios indígenas. Los salones finamente decorados, exponen modelos de tamaño natural con uniformes militares de la época.