Museo Ralli

Fundado en 1987 por el banquero italiano Harry Recanati, el Museo Ralli, situado en pleno corazón del exclusivo barrio de Beverly Hills de Punta del Este, posee la mayor colección de pintura y escultura latinoamericana del mundo. También posee obras de artistas europeos como Dali y Chagall. Además de sus grandes salas de pintura vale la pena visitar el gran patio interior con espléndidas esculturas de diversos artistas, entre los que destacan Cárdenas y Botero. Perteneciente a una Fundación sin fines de lucro, destinada a promover la obra de jóvenes artistas latinoamericanos, al Museo Ralli de Punta del Este le han seguido otros en Santiago de Chile, Caesarea (Israel) y Marbella (España). Entre todos más de 20.000 metros cuadrados construidos para dar cobijo a tan ingente número de obras.

Museo Gurvich

Alojado en el corazón de la Ciudad Vieja, en el Edificio Constitución sobre la Plaza Matriz, junto a la Catedral Metropolitana, el Museo cuenta con tres plantas: la Planta Baja, donde se encuentran 3 importantes murales constructivos realizados por Gurvich a su regreso de los kibutz, entre 1958 y 1963 y algunos óleos entre los que destacan el impresionante “Mundo fantástico en colores puros” de 1967 y “Formas símbolos e imágenes” de 1976. En el Subsuelo está el archivo y una sala permanente con diversos objetos, esculturas y dibujos del artista.
En la Planta Superior se realizan exposiciones temporales de importantes artistas nacionales e internacionales.

Museo Zoológico

Frente al Cementerio del Buceo, en lo que antiguamente se denominaba “la curva de la muerte” se encuentra este peculiar edificio que alberga el Museo de Zoología. Una antigua leyenda urbana dice que en las invernales noches de tormenta, el espíritu de una hermosa mujer en cuyo cuello luce un foulard de seda que cubre la herida de un degüello deambula por el lugar. El museo contiene fondos provenientes del el ex museo Oceanográfico y del Gabinete de Historia Natural. Con clara orientación didáctica, su función es informar al visitante de forma atractiva y amena de las ricas especies de la fauna autóctona con elementos provenientes de otras regiones del mundo, en especial aquellos que están en peligro de extinción.

Museo Blanes

Juan Manuel Blanes (1830-1901) está considerado “el pintor de la patria” por excelencia. Nació el año en que la república se constituyó como tal y al cumplirse el centenario de su nacimiento, las autoridades resolvieron crear un museo con su nombre en una antigua casona del Prado, que tres años antes había sido adquirida por la comuna municipal. La quinta del Prado en la que se aloja el museo, es digna de visitar y conocer de paso su Jardín Japonés. La villa la construyó en el año 1870, el ingeniero Juan Alberto Capurro, por encargo de Juan Bautista Raffo, caballero oficial de la real orden de San Mauricio y San Lázaro, cónsul general de S.M. el Rey de Cerdeña, a la vez que encargado de negocios ante el gobierno uruguayo. Ese mismo año (1870), Raffo presidía la comisión encargada de construir el Hospital Italiano, cuando sobre la misma recayeron acusaciones de manejos irregulares de fondos. Un médico, Vicente Feliceangeli amenazó con hacer públicas las denuncias y con ello firmó su sentencia de muerte. La noche del 22 de abril de 1871, Feliceangeli fue llamado de urgencia para asistir a un enfermo en el número 11 de la calle Olimar y allí cinco individuos lo ultimaron a puñaladas. Cuatro de los autores materiales del asesinato fueron ajusticiados en la plaza pública y el quinto logró escapar. La sociedad uruguaya le hizo el vacío a Raffo, quien resolvió vender la quinta e irse del país.Su madre, Clara, de la que Roberto fue hijo ilegítimo, escandalizó a la sociedad de la época saliendo desnuda al balcón del Hotel Oriental y arrojando desde allí libras esterlinas a los transeúntes que pasaban por la calle. Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

 

EL PINTOR DE LA PATRIA Blanes dedicó la mayor parte de su obra pictórica a exaltar la figura del “gaucho” – como se denomina al peón rural que habita y trabaja en las estancias del interior uruguayo, algunas provincias argentinas y los estados del Sureste brasileño. Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo. Pero la figura de Blanes cobró dimensión nacional e internacional por haber personificado a los héroes de la independencia nacional, con sus retratos y recreando escenas históricas, como las del desembarco y juramento de los Treinta y Tres Orientales y las batallas de Sarandí y de Las Piedras. El museo consta de tres salas. La principal exhibe la colección permanente de las obras de Blanes, la sala Pedro Figari está dedicada a la exhibición de objetos diseñados por Figari durante su período como Docente de la Escuela de Artes y Oficios y la otra sala está consagrada a exposiciones temporales de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros.

Años después, en esa casa estilo paladio, con glorietas, terrazas y un amplio jardín adornado con fuentes y estatuas, vivió Roberto de las Carreras, poeta maldito, sobre el que se ha escrito más por su vida azarosa que sobre sus escritos.

Con un realismo casi fotográfico, sus cuadros presentaron al gaucho en toda su dimensión, con sus ropas típicas y enseres de trabajo, así como junto a su más fiel compañero, el caballo criollo.

Museo Torres García

En la peatonal Sarandí, a pocos metros de la Puerta de la Ciudadela, en un remozado edificio de comienzos del siglo pasado que con anterioridad albergó las oficinas del Registro Civil y el Instituto Nacional del Libro, se encuentra el museo Joaquín Torres García (1874-1949), el más universalmente conocido de los pintores nacidos en esta tierra. Con 17 años de edad, Torres viajó a Barcelona, donde recibió una formación clásica. Colaboró con el gran arquitecto catalán Antoni Gaudí en los vitrales de la catedral de Mallorca. Convertido en la principal figura plástica del movimiento Noucentista catalán que propugnaba el retorno al clasicismo, recibió el encargo para decorar el salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, trabajo que quedó inconcluso al rescindírsele el contrato cuando sólo le restaba pintar uno de los cinco murales que conformaban el proyecto (1912-1917). A partir de entonces, Torres renegó abiertamente del clasicismo noucentista, hecho que quedó definitivamente plasmado con la publicación de su libro Descubrimiento de sí mismo en el que apostaba por “manifestar la vida” a través del arte y dar la espalda al pasado. A partir de ese momento, junto a su compatriota Rafael Barradas, que venía de Italia influido por el Futurismo, realizan un arte que ambos denominaron “Vibracionismo”, una síntesis que pretendía superar el Futurismo y el Cubismo.En 1920 se radica en Nueva York para retornar posteriormente a Europa e instalarse sucesivamente en Fiesole (1922), Livorno (1924), Villefranche-sur-mer (1925) y finalmente en Paris (1926) donde funda junto a Piet Mondrian la revista Cercle et Carré (1929) y crea ese mismo año el constructivismo, movimiento artístico que le daría fama universal. En 1934 regresa al Uruguay y funda la Asociación de Arte Constructivo, basada en los principios constructivos que ya venía defendiendo en Europa, en los cuales la forma y su simbolismo adquieren un papel central. Su producción plástica la alterna con la publicación de libros y el dictado de conferencias, y en 1944 inicia sus actividades el Taller Torres García, que a la muerte del maestro (1949), son continuadas por sus discípulos hasta su cierre definitivo en 1962. La obra más ambiciosa llevada adelante por el maestro y sus discípulos fueron los grandes murales del Hospital Saint Bois, que se quemaron en el incendio del Museo de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro en 1978, en los que muchos consideraron la segunda muerte del artista. Recientemente han aparecido los restos calcinados de estas obras monumentales que, una vez limpiados, serán exhibidos en el Museo Torres García. El museo consta de cinco plantas. En la planta baja, además de la tienda y la librería, hay una gran reja constructiva, réplica de una obra de Torres y una fuente también constructiva. La primera planta está enteramente dedicada a una exposición retrospectiva del maestro con fondos propios y ajenos. En esta sala se pueden admirar algunas de las obras maestras que le dieron fama universal, como Barco constructivo América(1943), una de las creaciones cumbres del constructivismo; Fresco constructivo del gran pan(1929) y Constructivo con varillas superpuestas (1930), dos de las obras más importantes de su etapa parisina y que marcaron el comienzo del constructivismo. La segunda planta alberga Los hombres célebres, una excepcional colección de retratos medidos por la regla de oro según los criterios del constructivismo, entre los que destacan Velásquez, Rabelais, Beethoven, Mozart y Dostoievski, entre otros muchos. El tercer piso está destinado a exposiciones temporales de artistas uruguayos o extranjeros. Por último, la cuarta planta está dedicada a la docencia. Allí, dirigidos por destacados artistas nacionales, se imparten cursos de pintura, cerámica, vitrales, etc.

Museo Nacional de Artes Visuales

Fundado en 1911, con el nombre de Museo de Bellas Artes, el actual Museo Nacional de Artes Visuales se encuentra en el Parque Rodó. Su acervo, de casi 6000 obras, es sin lugar a dudas la más completa colección de arte uruguayo que hay en el país. También es de destacar la labor del paisajista uruguayo de reconocido prestigio internacional Leandro Silva Delgado, creador del jardín que se encuentra al frente del edificio, el primero concebido por él en Uruguay. En dicho jardín se puede apreciar Monumento Cósmico, de Joaquín Torres García. También se pueden apreciar las obras de los siguientes artistas: JUAN MANUEL BLANES (1830-1901) De estilo naturalista y académico, se destacó por la soltura de su pincel y el dramático realismo de muchos de sus lienzos. Dicho dramatismo queda plasmado en Episodio de la fiebre amarilla una de sus obras más célebres. La paraguaya, en cambio, es una de sus destacadas obras costumbristas. JOSÉ CÚNEO (1887-1977) Las lunas de Cúneo son de las obras más interesantes de la pintura nacional. Artista de largo y variado estilo, destacó fundamentalmente el período comprendido entre 1930 y 1955, donde realizó una pintura tremendamente personal, inspirada en el campo uruguayo, en la que los desolados paisajes nocturnos con sus ranchos solitarios y sus curvadas lunas emergen entre negras nubes creando una atmósfera inquietante. Rancho del barranco, es una de sus obras maestras. PEDRO FIGARI (1861-1938) De originalísimo estilo muy difícil de clasificar, la pintura de Pedro Figari se ha considerado próxima al postimpresionismo. Sus escenas de campo, sus salones costumbristas y sobre todo sus candombes, le han dado fama internacional. Sus obras, de gran personalidad, destacan por su riqueza y armonía de color y por su libertad de composición. En Cambacuá podemos observar un baile campero y en Candombé, una de sus grandes obras maestras, el baile de los esclavos africanos en un patio de conventillo, donde destaca la armonía del color y la soltura de su pincelada. JOAQUÍN TORRES GARCÍA (1874-1949) El artista más importante de la plástica uruguaya y uno de los grandes genios universales de la pintura del siglo XX. Durante su prolífica trayectoria practicó diferentes técnicas y estilos, siendo el fundador del movimiento constructivista, la manifestación artística más importante del arte latinoamericano.Pintura Constructiva, pintado en Paris en 1929, es de sus primeras obras constructivas. En Arte Universal de 1943, el constructivismo ha alcanzado su plena madurez.

En su colección permanente, expuesta al público, cuenta con obras de Rafael Barradas, Joaquín Torres García, Pedro Figari, José Manuel Blanes, José Cúneo, además de destacados miembros de la Escuela del Sur como José Gurvich, Augusto Torres o Gonzalo Fonseca.

Casa Pueblo

Desde el mismo mirador que se encuentra al final de la ruta panorámica, dirigiendo la vista hacia el Este, el Sur y el Oeste, se puede tener una noción bastante completa sobre lo generosa que ha sido la madre naturaleza con esta parte de la costa del territorio uruguayo.

Así como Antonio Lussich contribuyó a reverdecer y aportar sombras a un agreste paisaje marítimo, que hoy deslumbra y paraliza con su belleza, la mano de otro artista, llamado Carlos Paez Vilaró, le colgó un manto blanco desparejo, en una de sus pendientes hacia el mar, para que esa punta rocosa se hiciera célebre y difícil de esquivar por el viajero. Ascendiendo por la carretera hasta la pendiente conocida como ‘lomo de la ballena’, en la cumbre, desde donde la bahía abierta sobre el mar se muestra en todo su apogeo, a mano derecha se bifurca la llamada ‘ruta panorámica’. Por ella se llega a ‘Casa Pueblo’, la obra del poeta y artista plástico, Carlos Paez Vilaró, transformada en museo taller, pero cuyo principal encanto consiste en poder apreciar a la distancia, desde el exterior, sus caprichosas y originales formas. ‘Casa Pueblo‘ con sus paredes blancas como la nieve, redondeadas en sus ángulos, recostada a las rocas e internándose en el mar, recuerda un glaciar carcomido y pulido por el viento.