Plaza Independencia

La Plaza Independencia divide la Ciudad Vieja del Centro comercial de Montevideo. Diseñada en 1837 por el arquitecto italiano Carlo Zucchi, en ella se encuentan el Palacio Estévez, edificio de estilo neoclásico que albergó durante más de cien años (1880-1985) la Casa de Gobierno; el
moderno Palacio de Justicia, aún inacabado y que albergará la futura Casa de Gobierno; la estatua ecuestre del General José Gervasio Artigas, debajo de la cual se encuentra el Mausoleo donde descansan sus restos, y el imponente Palacio Salvo, el edificio más emblemático de la ciudad.

Plaza Fabini o Del Entrevero

Se hace casi obligatorio detenerse por unos momentos en la plazoleta Eduardo Fabini, en cuyo centro, adornando una fuente luminosa, se encuentra otra de las piezas escultóricas más importantes de la ciudad, el Monumento al Entrevero, de otro célebre escultor uruguayo, José Belloni, que recrea una trenzada entre jinetes armados durante las batallas por la independencia nacional. Al caer la tarde, en su bello entorno ajardinado los montevideanos suelen sentarse a tomar mate o hacer un alto, en alguna de las terrazas allí instaladas para beber al calor del sol, en el invierno, y al fresco de la noche, en verano, una jarra de cerveza acompañada de panchos o chivitos, dos de los bocadillos más famosos de este lado del Río de la Plata. Desde ese mismo punto, alzando la vista y mirando hacia el Norte, se puede apreciar a la distancia, en los altos de la Avenida del Libertador, el Palacio Legislativo, una de las sedes parlamentarias más lujosas y hermosas de América del Sur, por la que los uruguayos sentimos un particular orgullo.

Plaza Cagancha o Libertad

En el Uruguay, el centralismo de su capital se ve reflejado en muchas cosas de su diario vivir. Las distancias hacia los distintos puntos del país, se siguen midiendo desde el centro de Montevideo, en una plaza que a comienzos del siglo XX sirvió de asiento a la primera compañía de autobuses para el transporte interdepartamental de pasajeros. Las autoridades bautizaron esta plaza Cagancha, en el año 1840, como homenaje a una batalla librada un año antes por el ejército nacional al mando del general Fructuoso Rivera primer presidente uruguayo, a orillas del arroyo del mismo nombre, en el fronterizo departamento de San José, que puso fin al sitio que tropas argentinas habían establecido sobre Montevideo. No hay una explicación razonable para esa denominación. No se levantó allí un monumento a la libertad, sino que con el bronce de los cañones usados en las guerras civiles, sobre una columna de mármol traída desde Italia, el escultor de esa nacionalidad, José Livi, usando de modelo a su esposa uruguaya, personificó a una mujer con gorro frigio y una espada romana en la mano derecha, hollando la cabeza de un monstruo, mientras que en la otra mano sostiene una bandera. La intención del jefe político de la época al proponer la erección de dicho monumento, fue que el mismo simbolizara la paz y la concordia nacional. Bajo esas consignas se inauguró en el año 1867, pero veinte años después, cuando un rayo rompió su base, en medio de la polémica que se planteó en plena reparación, se propuso y triunfó la tesis de sustituir el gladio romano y poner en su lugar una cadena rota. Desde ese momento, comenzó a ser llamada estatua de la Libertad y se siguió llamando y se le llama así hoy a pesar de que en el año 1940, durante otra refacción, la efigie romana recuperó la espada y desapareció la cadena rota.En una época no muy lejana, en el entorno de ese espacio abierto, la capital uruguaya concentró en bares y edificios, que derribó la piqueta del progreso, lo más graneado de la intelectualidad vernácula. Sobreviven empero añejos edificios como el del Ateneo de Montevideo y el Palacio Piria, sede de la Suprema Corte de Justicia, tres salas de espectáculos teatrales y cinematográficos, y una feria artesanal permanente.

Su nombre oficial es Cagancha, pero desde que un rayo, hace más de 120 años, quebró la base de mármol en que reposaba la única estatua que la adorna, se le llama popularmente Plaza Libertad.

Allí, en esa plaza de tan rica historia, se ha establecido el kilómetro cero de la ciudad de Montevideo.

Plaza Virgilio

Ofrece una maravillosa vista de la Rambla de Punta Gorda y está presidida por el Monumento en homenaje a los marinos, creación del
artista español Eduardo Díaz Yepes, destacado miembro del grupo de Vallecas (Madrid) y que en 1934 se instaló en Uruguay. Esta obra, realizada en bronce y conocida popularmente como La lucha, representa el intento de un marino por aferrarse a la vida, simbolizada por su embarcación.

Plaza Zabala

Es una de las más hermosas y románticas de Montevideo. Allí estuvo hasta 1878 la Casa de Gobierno, de-nominada El Fuerte, hasta que el general Latorre, por entonces presidente-dictador, decidió eliminarla y encargar al francés André su ajardinamiento. De su equipamiento original de estilo neogótico sólo se conserva el bebedero. El monumento central, inaugurado en 1924, representa al general Bruno Mauricio de Zabala (1682-1736), fundador de la ciudad de Montevideo y es obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera.